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Radio Victoria

Campamento de Yachaykuna Yuyay Wasi en la montaña, territorio ancestral kichwa. Créditos: FEPIKECHA.

Campamento de Yachaykuna Yuyay Wasi en la montaña, territorio ancestral kichwa. Créditos: FEPIKECHA.

Jóvenes líderes y líderes de organizaciones kichwa de la región San Martín, Perú, y sus comunidades bases, se reunieron para realizar la segunda Escuela kichwa “Yachaykuna Yuyay Wasi” (aprender a pensar), con miras a fortalecer sus futuros liderazgos comunitarios y de movimiento indígena caminando hacia la autonomía.

Este año parte de las actividades de la escuela se llevó a cabo en las montañas del territorio ancestral kichwa en el sector Yanayacu, superpuesto por el Parque Nacional Cordillera Azul (PNCAZ), allí donde el sentido de pertenencia, la territorialidad kichwa y el respeto hacia las bondades de la naturaleza confluyeron en una experiencia inolvidable de intercambio de saberes entre mayores y jóvenes kichwa, quienes se preparan para asumir futuras responsabilidades.

Soplo de autonomía en las montañas kichwa: la Escuela Yachaykuna Yuyay Wasi

FPP, 27 de octubre, 2026.- En septiembre del presente año y en el cumplimiento de acuerdos de asamblea y consensos de los líderes del pueblo Kichwa de San Martín que camina hacia el autogobierno de sus destinos, más de 50 personas se reunieron para conmemorar la segunda edición de la Escuela kichwa Yachaykuna Yuyay Wasi (aprender a pensar).

A diferencia de la Escuela llevada a cabo el 2025 en la comunidad nativa de Mushuk Belén, ésta se realizó en plena montaña en el sector Yanayacu, a 16 horas, entre ida y vuelta, del centro urbano de una comunidad kichwa cuyo territorio ancestral hoy está superpuesto por el Parque Nacional Cordillera Azul (PNCAZ), creado sin consulta ni consentimiento previo, libre e informado en el 2001.

Los participantes llegaron desde las distintas comunidades bases del Consejo Étnico de los Pueblos Kichwa de la Amazonía (CEPKA), la Federación de Pueblos Indígenas Kechwa Chazuta Amazonía (FEPIKECHA) y la Federación de Pueblos Indígenas Kichwa del Bajo Huallaga San Martín (FEPIKBHSAM). La Escuela estuvo también acompañada por representantes de la Cooperativa Social “La Caracola”, el Forest Peoples Program (FPP) y el Instituto de Defensa Legal (IDL).

Los líderes y las líderes kichwa, así como sus jóvenes y liderazgos en formación, manifestaron su emoción por esta oportunidad a la juventud kichwa de emprender el desafío físico y espiritual de caminar en la montaña, especialmente a sectores tradicionales kichwa como el Gaviurku y el Yanayacu, como se solía hacer con más frecuencia por las generaciones pasadas.

“Esta experiencia permitió articular espacios de formación y es muy maravillosa de lo que hemos podido pasar. Hemos podido recordar nuestros recorridos que a veces hacemos por el territorio. Esto fortalece a nuestra juventud ya nosotros los líderes de cada federación. Así que se toma conciencia de que nuestro territorio es único y debemos cuidarlo, de darle amor, cuidado, ya sea dentro o fuera del Parque Nacional Cordillera Azul. Esta escuela es eso. Ese es el propósito. Fortalecernos todos en liderazgos recorriendo la montaña. Que los jóvenes conozcan sus secretos y la quieren para que cuando ellos sean líderes, puedan encaminar de manera correcta a su pueblo en las reuniones y en las mesas técnicas con el Estado (…)”, líder de federación kichwa.

“Ha sido lindo emocionante y recorrer el territorio de otra comunidad y federación. Todas las vivencias y los mitos se vuelven realidad al hacer una caminata en el bosque como los viejos. El bosque, los caminos, los cerros, las quebradas y los espacios comunitarios fueron utilizados como escenarios de aprendizaje. Vamos a seguir aprendiendo. Esta caminata nos fortalece el orgullo y la algarabía, acordándonos de los padres y abuelos que nos han criado así ya veces vamos”, joven kichwa participante.

Yachaykuna Yuyay Wasi siguió sus ejes fundamentales de territorio, derecho e identidad cultural

La Escuela involucró semanas de planificación conjunta, además de la capacitación a co-facilitadores kichwa de las tres federaciones con el espíritu también de ir ampliando y fortaleciendo sus capacidades pedagógicas populares. El trabajo con co-facilitadores de las tres federaciones kichwa permitió organizar a los grupos, facilitar la integración y establecer las condiciones para el desarrollo de las actividades bajo un espacio de intercambio desde el inicio del encuentro.

Pero la Escuela también fue el reparto de los víveres y los equipos de campo; las enseñanzas desde el armado de las cargas como lo hacían los antiguos para no cansar o lastimarse la espalda; del aprendizaje del cómo poner el pie en las subidas o bajadas de los cerros en los caminos conocidos por los mayores desde hace generaciones, conocimiento que aún permanece intacto y viene ahora siendo transmitido a las nuevas generaciones kichwa.

Y la Escuela fue también la confluencia de historias e intercambio de saberes en las trochas tradicionales entre generaciones kichwas que admiran y respetan al bosque; desde las anécdotas a la hora del mapacho y la fariña en los descansos en la trocha; de la importancia de las fibras vegetales del tamshi y de la elaboración de canastas; del compartir de los secretos y los no secretos del bosque para las medicinas ante alguna eventualidad surgida al grupo humano; del compartir saberes de las purgas y las dietas con plantas maestras; del desplazamiento y los hábitos de la fauna durante el día y la noche, de los masajes naturales, y de otros.

El desplazamiento de los participantes a la montaña permitió conocer directamente diferentes espacios del territorio y observar elementos relacionados con el bosque y la vida comunitaria kichwa.

En ese sentido, Yachaykuna Yuyay Wasi fue sentir vivo el territorio haciendo que los talleres tradicionales de las cuatro paredes calles para otorgarle la palabra a la montaña. La trocha, marchar y acampar en el bosque fueron gatillos tangibles de la verdadera educación popular e intercultural.

Joven kichwa participante de Yachaykuna Yuyay Wasi contemplando la montaña recorrida. Créditos: FEPIKECHA.

Campamento de Yachaykuna Yuyay Wasi en la montaña, territorio ancestral kichwa. Créditos: FPP.

Los asistentes rescataron también el valor fundamental de la solidaridad colectiva y la fuerza del autocuidado, pues en la caminata los grupos se esperaron y se ayudaron con la carga, se organizaron grupos con medicinas básicas y se guiaron mutuamente, tanto a la ida como al regreso, inclusive bajo la lluvia torrencial que ofreció la montaña en el camino de vuelta. Así, se crearon vínculos reales y sentidos que no suelen darse en los talleres de salón comunes y corrientes o de una fría sala de hotel. 

La empatía y el cariño como grupo, en la lejanía de las montañas, nacían de la conexión que se ofrecía con la naturaleza y las posibilidades infinitas de su respeto, algo que varios de los líderes remarcaron como un pilar para forjar buenos liderazgos de cara al futuro.

El campamento en la montaña de Yachaykuna Yuyay Wasi albergó talleres y espacio de reflexión, entre la lluvia y la cocina al aire libre, donde se discutieron nociones fundamentales para la formación de los liderazgos de los jóvenes kichwa como la ancestralidad, la posesión ancestral del territorio, qué es ser pueblo originario, el derecho a la consulta y al consentimiento, el derecho a la autonomía y el autogobierno. 

Las discusiones nacían al lado de una quebrada color chancaca y desde los testimonios de árboles de limón antiguos que atestiguaban la presencia kichwa desde décadas atrás. Desde allí, la Escuela puso sobre la mesa una realidad que continúa siendo motivo de la lucha del pueblo Kichwa en la región San Martín, que es la existencia de los territorios ancestralmente habitados y utilizados por sus comunidades y que hoy se encuentran superpuestos por un Parque Nacional.

“Una escuela en la montaña, en nuestro territorio ancestral como kichwa en lo que le llaman otros PNCAZ, me hace vivir lo que se dice autonomía. Es la posesión ancestral. Es mi posesión ancestral. Es lo que ha sido de los abuelos y abuelas. Si hay acuerdos de algunos líderes de manera individual con el SERNANP, eso es una cosa, pero eso no nos representa, no a quienes estamos aquí compartiendo, sintiendo y aprendiendo en nuestro territorio ancestral (…)”, líder de federación kichwa.

Yachaykuna Yuyay Wasi también permitió el ejercicio práctico de revisar colectivamente cómo deben ser unas buenas actas comunitarias para salvar los derechos de las comunidades base. Así, se exploraron los tipos de actas y qué tipo de información clave deben contener. 

Además, hubo un espacio para reflexionar sobre los derechos territoriales de los pueblos indígenas, cuáles son las amenazas actuales en las comunidades de origen, así como qué se está haciendo a nivel comunitario o federativo para la defensa del territorio.

Otros temas que surgieron como interés de los participantes para el futuro de la próxima edición de la Escuela, fue sobre los créditos de carbono, cómo son y cómo se miden, quién se beneficia, porqué el pueblo kichwa no ha sido consultado sobre el proyecto REDD+ del PNCAZ. También salieron discusiones sobre el rol de los pueblos indígenas en la conservación de los bosques, su contribución a los ríos voladores, los Territorios de Vida o TICCAs como estrategia internacional de asegurar el territorio indígena, la necesidad de rescatar los saberes de las plantas medicinales, las purgas y las dietas, así como más capacitación en derechos nacionales e internacionales de los pueblos indígenas.

Esta edición de Yachaykuna Yuyay Wasi realizándose en un territorio ancestral que se pretende desconocer por estar superpuesto por el PNCAZ, ha marcado y marcará un hito en el proceso de construcción de autogobierno del pueblo kichwa de San Martín, forjando sus futuros liderazgos con la vivencia de la autonomía en plena montaña. 

“Cansados ​​sí, pero el corazón lleno. ¿Cómo no vas a ser feliz en un lugar así? Legal es tío. Nunca habría imaginado estar en un lugar así”. Joven participante kichwa.

El tejido con tamshi, como Yachaykuna Yuyay Wasi tejiendo el futuro kichwa. Créditos: FEPIKECHA.

“Los bosques no solo nos alimentan, también guardan historias, conocimientos y tradiciones que debemos conocer y proteger. Y las mujeres tienen un rol digno de valorar y el reconocimiento de conocer a los territorios, con el afán de seguir enseñando las bondades de las montañas a sus hijos”, líder de la federación kichwa. 

El goce del territorio y de sus bondades, participantes de Yachaykuna Yuyay Wasi disfrutando de un compartir en la quebrada. Créditos: Participante y líderesa kichwa.


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Medio original: Servindi – Servicios de Comunicación Intercultural
Enlace oficial: Ver artículo original aquí

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