Bolivia llega a la COP17 con los territorios indígenas como parte de su estrategia para conservar la biodiversidad. Pero la deforestación, los avasallamientos, las disputas por la tierra y la falta de información sobre la tenencia territorial ponen en evidencia una tensión de fondo: no será posible cumplir las metas globales de conservación si los derechos de los pueblos indígenas siguen sin estar plenamente garantizados.