En septiembre de 2013, durante su visita a Kazajistán, el presidente chino, Xi Jinping, anunció la creación de la Franja Económica de la Ruta de la Seda, destinado a reforzar las conexiones económicas entre China, Asia Central y Europa. Un mes después, en Indonesia, presentó la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI. Ambas iniciativas se integraron posteriormente en la actual Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, pos sus siglas en inglés). En más de 10 años, este proyecto ha logrado aportar una contribución significativa al desarrollo de la economía mundial y fortalecer la posición de Pekín en el escenario internacional.