Inteligencia artificial, tensión económica

Los precios de los combustibles fósiles siguen al alza. La guerra de Irán no se está resolviendo como preconizaba Donald Trump: su alargamiento, sin visos de salida, no solo pone en cuestión los próximos resultados electorales del Partido Republicano en Estados Unidos –y la estabilidad de su presidente, que ve cómo el galón de gasolina llega a más de 6 dólares y eso enerva al electorado, mientras la Reserva Federal sube los tipos de interés, y eso enfada a Trump–, sino que impacta de forma directa y severa sobre las economías del planeta. A esto cabe añadir la preocupación de los inversores por el avance de las deudas públicas: inquietud por la situación fiscal de países como Francia y Estados Unidos, lo que infiere subidas en las primas de riesgo y encarecimiento de las refinanciaciones para los bonos. Las tensiones financieras no se esconden, a pesar de que resulta sorprendente la capacidad resiliente de las economías en escenarios marcados por incertidumbres que no se terminan de despejar.