En Bolivia, los jornaleros mineros trabajan en turnos de hasta 15 horas diarias en busca de oro a costa de su salud y bienestar.

Cientos de trabajadores se adentran en las minas cada día con la esperanza de mejorar su situación económica, pero a costa de su salud en un trabajo altamente exigente, en jornadas de hasta 15 horas consecutivas en busca de oro.
La fiebre del oro en los Yungas, una región tradicionalmente agrícola en La Paz, ha llevado a muchos a sacrificar su salud y el medioambiente para extraer el mineral, con la esperanza de convertirse en socios accionarios de las cooperativas mineras.

Carlos Huanca, un minero boliviano con más de 10 años de experiencia, busca vender su participación en una cooperativa minera para convertirse en socio a través de un anuncio en las redes sociales. Para él y muchos otros, la transición de jornalero a socio no solo implica un mejor ingreso, sino también una mayor estabilidad y seguridad laboral.
“Cuando eres jornalero, trabajas sin parar; pero como socio, asumes más responsabilidad y te cuidas más de los accidentes”, comenta Huanca, quien prefiere permanecer en el anonimato por temor a represalias.
Según un estudio del investigador Fernando Alcons, el sacrificio de los jornaleros no se limita solo al esfuerzo físico, sino también a un sistema de pagos inestables en los que los jornaleros deben enfrentar largos períodos de escasa producción y bajas remuneraciones.
A ello se suma el desgaste ambiental como resultado de la minería aluvial, que es común en la región y genera graves daños a los ecosistemas cercanos a los ríos, como la deforestación masiva y la contaminación de las aguas.
Además, la constante competencia entre los jornaleros por ascender en la jerarquía de las cooperativas aumenta la presión laboral. Muchos se exigen más de 8 horas de trabajo al día, con turnos que se extienden hasta 15 días consecutivos.
El objetivo es asegurarse un lugar como socio, un estatus que les proporciona ingresos fijos y menos riesgo en las etapas finales del proceso de extracción del oro. En las cooperativas más consolidadas, los socios pueden ser hasta 50, mientras que los jornaleros alcanzan números mucho mayores.
Organizaciones como la Federación Regional de Cooperativas Mineras Auríferas del Norte de La Paz han presionado al Estado para obtener permisos de exploración en parques naturales, lo que ha generado conflictos con las comunidades locales y ha deteriorado aún más el medioambiente.
La expansión de la minería ha dejado huellas profundas en las dinámicas sociales y económicas de los pueblos bolivianos. Con la minería como una de las principales fuentes de ingreso para las comunidades rurales, la legalidad y la sostenibilidad de la actividad se convirtieron en una preocupación central.
Fuente: servindi.org