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Radio Victoria

Una mujer camina junto a la basura esparcida por la calle durante una huelga de recolectores de basura que exigen mayores tarifas de recolección para compensar el aumento de los costos de combustible y mano de obra en La Paz, Bolivia, el martes 25 de agosto de 2026. Ap

Una mujer camina junto a la basura esparcida por la calle durante una huelga de recolectores de basura que exigen mayores tarifas de recolección para compensar el aumento de los costos de combustible y mano de obra en La Paz, Bolivia, el martes 25 de agosto de 2026. Ap

La Paz.  La capital de Bolivia se convirtió ya en una cordillera de montañas de basura entre las calles y mercados, al cumplirse 15 días del paro de la empresa recolectora La Paz Limpia. Sus trabajadores exigen a la alcaldía de la ciudad un aumento del salario mínimo en el marco de un decreto divulgado por el gobierno en diciembre y que se cumpla otro que permite modificar los costos de los contratos de recolección de basura en función del incremento de los combustibles.

“Pedimos el ajuste de precios para estabilizar”, afirmó el secretario general del Sindicato de Trabajadores de La Paz Limpia, Ramiro Maquera. Argumentó que el contrato se fijó antes de dichas medidas y que, para garantizar el servicio, requieren un ajuste tarifario.

Entretanto, el mal olor y la descomposición de los desechos acumulados generan malestar en la población. El director del Servicio Departamental de Salud de La Paz, José Carrasco, advirtió que esta situación representa un grave riesgo para la salud pública.

“El olor es tremendo, esto nos está afectando mucho porque el hedor entra a las oficinas. Se siente el olor que se va acumulando día a día”, dijo a The Associated Press Brenda Mamani, una trabajadora de limpieza de 49 años que labora en el centro paceño.

La acumulación de basura es aún mayor en los alrededores del mercado Rodríguez, uno de los más importantes de la ciudad, donde los desechos se juntan con mayor rapidez.

 

En diciembre, el presidente Rodrigo Paz retiró la subvención a los carburantes y el pasado lunes la incrementó en más del 80% para los grande s compradores. Para mitigar el impacto, en enero se dispuso un aumento al salario mínimo, lo que a su vez elevó el costo de vida.

Bolivia atraviesa una de sus peores crisis económicas en 40 años y el abastecimiento de combustible es uno de los principales desafíos para el gobierno del presidente Paz. A nueve meses de su gestión, aún persisten las filas en las estaciones de servicio, principalmente para conseguir diésel.

Fuente: jornada.com.mx

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