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El ambiente político en Guatemala sigue en un estado de tensión permanente meses después de la inesperada victoria electoral del socialdemócrata Bernardo Arévalo en agosto. Este panorama ha suscitado un profundo interés tanto a nivel nacional como internacional. A continuación, examinaremos en detalle los acontecimientos recientes que han llevado a esta situación y las perspectivas para el futuro político de Guatemala.

El Descontento Popular y la Suspensión del Partido de Arévalo

El motivo principal de la tensión actual es el descontento popular en respuesta al embate judicial de la Fiscalía y los jueces contra el Movimiento Semilla y el propio mandatario electo, Bernardo Arévalo. Esta situación ha generado un clima político turbulento en el país centroamericano.

El último giro de esta trama se dio el pasado jueves, cuando el Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó la suspensión del partido de Arévalo, a pedido del juez penal Freddy Orellana. La investigación se centra en supuestas “anomalías en el proceso de creación” de esa agrupación política hace cinco años. Esta medida le arrebató al partido la posibilidad de realizar trámites administrativos dentro del Registro de Ciudadanos del TSE, que se encarga de la inscripción de las organizaciones políticas y su fiscalización.

Aunque el ente electoral ha aclarado que esta medida “no puede revertir los resultados” de las elecciones ni anular el acta de los 23 legisladores conseguidos por el Movimiento Semilla, distintas asociaciones sociales y organizaciones indígenas han anunciado que se mantendrán en las calles de manera pacífica “en defensa de la democracia.”

“Persecución Judicial” y la Polémica

El proceso de suspensión de la personalidad jurídica de Semilla se remonta a julio pasado, cuando la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) solicitó ese proceso para iniciar una investigación sobre supuestas irregularidades en la conformación del partido, que tendrían que ver con presuntas anomalías en las firmas de sus adherentes.

La iniciativa, de la que es parte la fiscal general, Consuelo Porras, ha causado polémica en Guatemala. Los seguidores de Arévalo y militantes de Semilla alegan que la alta funcionaria promueve una “persecución judicial” desde el Ministerio Público y con apoyo del juez Orellana. También acusan un intento de generar un golpe de Estado para evitar que el presidente electo tome posesión.

A inicios de octubre pasado y en medio de fuertes protestas que exigían la renuncia o destitución de la fiscal general, Porras, cuyas acciones son respaldadas por el jefe de la Fiscalía contra la Impunidad, Rafael Curruchiche, y el juez Orellana, se defendió y dijo que ella estaba “obligada a investigar todos los hechos denunciados” y a “garantizar el estricto cumplimiento de la Constitución, las leyes del país y las convenciones en materia de derechos humanos.”

La Defensa de la Democracia

En medio de esta agitación política, Bernardo Arévalo ha expresado su compromiso con la democracia a través de las redes sociales. “La democracia se defiende en las urnas, y ante autoritarios que no ven ni escuchan, también en las plazas. Gracias a las autoridades ancestrales, que han demostrado liderazgo y organización ante las injusticias de quienes se resisten a dejar el poder”, escribió Arévalo en un acto de protesta.

El embate de la Fiscalía, que ha incluido el allanamiento de la sede del partido y de la Corte electoral, así como el secuestro de actas con resultados, motivó el llamado a un paro indefinido promovido principalmente por sectores indígenas, civiles y estudiantes. Este paro incluyó cortes de carreteras y bloqueos de sedes administrativas de la Fiscalía en todo el país.

Desafíos y Perspectivas

La transición en Guatemala avanza entre protestas y bloqueos por el embate judicial contra Arévalo. La renuncia de Consuelo Porras, aunque demandada por muchos manifestantes, no resuelve completamente la situación. La tensión política persiste debido a los desafíos estructurales que enfrenta Guatemala.

Leiria Vay, miembro del Comité de Desarrollo Campesino, señaló que la renuncia de Porras no sería suficiente para calmar el ambiente de protesta. “Una simple renuncia no es suficiente, y no es suficiente porque en Guatemala hay un estado que no responde a los intereses de los pueblos, sino a los intereses del crimen organizado y de las mafias. Están en todos lados, una simple renuncia de una fiscal no es suficiente, pero sí vendría en este momento a quitar todas estas movilizaciones en las calles.”

El futuro político de Guatemala es incierto, y la población espera cambios estructurales que conduzcan a una democracia más sólida y justa.

Conclusión

El ambiente político en Guatemala sigue siendo un tema de relevancia en la actualidad. La suspensión del partido de Bernardo Arévalo y las acusaciones de “persecución judicial” han generado tensiones y protestas en el país. Aunque la renuncia de la fiscal general ha sido solicitada por algunos manifestantes, la situación política continúa siendo desafiante debido a los problemas estructurales que enfrenta Guatemala. El futuro político del país centroamericano está en el aire, y la población espera cambios que conduzcan a una democracia más fuerte y justa.

Fuente: RT