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Radio Victoria

Marino Samaniego Domingo. Foto: Victoria Tuesta

Marino Samaniego Domingo. Foto: Victoria Tuesta

Durante tres días, seis elencos culturales y representantes de comunidades amazónicas compartieron música, técnicas de elaboración de instrumentos y conocimientos tradicionales que esperan transmitir a las nuevas generaciones.

Se trata del IV Encuentro de Intercambio de Experiencias en Música Cultural de los Pueblos Originarios Amazónicos, realizado del 21 al 23 de octubre en la Comunidad Nativa Anaro, distrito de Kimbiri, Cusco.

El encuentro, organizado por el elenco cultural Shironi, reunió a músicos, artesanos y representantes indígenas para intercambiar conocimientos sobre música, elaboración de instrumentos, vestimenta, iconografía y otras expresiones culturales.

Participaron seis elencos: Shironi, de Anaro; Eroti, de la comunidad matsigenka Kepachiari, en Kimbiri; Sampakiti, de la Comunidad Nativa El Milagro, en Satipo; Tsonkiri, de San Miguel Centro Marankiari, en Chanchamayo; Runi Chokioki, de Satipo; y Tsonkarikiti, de Pangoa.

A ellos se sumó una delegación de ocho representantes de Yurúa, procedentes de las comunidades nativas Koshireni, Sawawo, Nueva Victoria y San Pablo, pertenecientes a los pueblos ashéninka, yanesha y yaminahua.

La organización Upper Amazon Conservancy (UAC) brindó apoyo técnico y logístico a la participación de esta delegación y al desarrollo del encuentro.

Foto grupal de Victoria Tuesta.

Aprender a tocar, fabricar y compartir

Las presentaciones musicales se complementaron con talleres prácticos en los que los participantes compartieron técnicas de elaboración de instrumentos, flechas, coronas, accesorios con plumas y vestimentas tradicionales.

Uno de los aprendizajes fue la fabricación del sonkari, instrumento musical tradicional del pueblo asháninka. Marino Samaniego Domingo, director asháninka del elenco Tsonkiri, de la Comunidad Nativa San Miguel Centro Marankiari, en Perené, compartió sus conocimientos sobre su elaboración con participantes de otras comunidades, incluidos representantes de zonas fronterizas.

Para Iván Jacobo Shimiñari, director asháninka del elenco Sampakiti, de la Comunidad Nativa El Milagro, en Satipo, el intercambio permitió conocer melodías y ritmos de otras agrupaciones, además de aprender las técnicas necesarias para fabricar sus propios instrumentos.

“No solamente saber tocar el ritmo del sonkari, sino también fabricarlo”, señaló.

La música también fue un espacio para compartir conocimientos relacionados con la vida comunitaria. Durante su participación, Iván interpretó una canción en lengua asháninka y explicó su relación con el masato, las reuniones comunitarias y la cosmovisión de su pueblo.

Los talleres incluyeron, además, trabajos de iconografía y elaboración de cushmas, vestimentas tradicionales utilizadas por distintos pueblos amazónicos.

Daniel Morales Samaniego, director asháninka del elenco Shironi, de Anaro, destacó que estas actividades permiten compartir conocimientos vinculados con la identidad cultural, la espiritualidad y las prácticas conservadas por los sabios de las comunidades.

El intercambio también abrió espacios de aprendizaje artesanal entre mujeres de distintas comunidades. Jessica Camacllanqui Torres, lideresa yanesha de la Comunidad Nativa Koshireni, en Yurúa, participó en la elaboración de aretes con plumas y otras técnicas de arte plumario.

La experiencia le permitió conocer nuevas formas de trabajo, perfeccionar conocimientos previos y reflexionar sobre la valorización de los productos artesanales de su comunidad.

Nésto Santos César, director asháninka del elenco Runi Chokioki. Foto: Victoria Tuesta.

Conocimientos vinculados al bosque

Foto: Victoria Tuesta.

La relación entre las expresiones culturales y el entorno natural estuvo presente durante las jornadas. Los participantes compartieron conocimientos sobre el uso de semillas, plumas y otros materiales procedentes del bosque para elaborar instrumentos musicales y artesanías.

Percy Amaro, integrante del pueblo asháninka, exdirigente de la Central de Comunidades Nativas de la Selva Central (CECONSEC) y colaborador técnico del elenco Shironi, explicó que la música está vinculada con la cosmovisión de los pueblos indígenas.

“La música no sale solamente así por así, sino sale desde la inspiración de nuestra cosmovisión”, expresó.

Desde su perspectiva, la conservación de los bosques y territorios también es importante para la continuidad de los conocimientos culturales asociados a ellos.

Lo aprendido regresa a las comunidades

Teresa Medina León, artesana de la C.N. Anaro. Foto: Victoria Tuesta.

Más allá de las presentaciones y talleres, uno de los temas recurrentes fue la transmisión de conocimientos tradicionales a niños, niñas y jóvenes.

Esta preocupación ya forma parte del trabajo de algunas agrupaciones. Hernán Barbosa Oré, director matsigenka del elenco Eroti, de la Comunidad Nativa Kepachiari, en Kimbiri, explicó que su grupo cuenta con ocho integrantes, entre ellos dos niños.

En su comunidad también promueven actividades con estudiantes de educación inicial y primaria para acercarlos a sus instrumentos, costumbres y expresiones culturales.

Desde Satipo, Néstor Santos César, cantautor asháninka de Runi Chokioki, describió los aprendizajes adquiridos en Anaro como una semilla que espera compartir con los jóvenes de su localidad.

Entre sus aspiraciones mencionó la creación de un espacio de formación cultural que permita continuar transmitiendo estos conocimientos.

La preocupación por la continuidad de estas prácticas también fue expresada por Ruth Risco Palomino, artesana asháninka e integrante del elenco Shironi, de Anaro, quien señaló que algunas personas están dejando de utilizar vestimentas y elementos tradicionales.

Para ella, compartir estos conocimientos con representantes de otras comunidades es una manera de promover su continuidad.

Una reflexión similar surgió entre las participantes de Yurúa. Jessica Camacllanqui señaló que algunas costumbres están perdiendo presencia en Koshireni y que los aprendizajes adquiridos durante el encuentro pueden contribuir a recuperarlas.

A pesar del largo desplazamiento hasta Anaro, destacó el valor de conocer las experiencias de otros pueblos y su intención de compartir lo aprendido con niños, niñas y jóvenes yaneshas y ashéninkas de su comunidad.

Al concluir el encuentro, los participantes regresaron con experiencias sobre música, fabricación de instrumentos, artesanía y otras prácticas culturales que esperan compartir en sus comunidades.


ℹ️ Atribución de Fuente: Este texto ha sido reproducido de forma íntegra y literal respetando los derechos de distribución pública del emisor.
Medio original: Servindi – Servicios de Comunicación Intercultural
Enlace oficial: Ver artículo original aquí

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