
El castillo de naipes empieza a derrumbarse
Por Ezio Macchione*
5 de noviembre, 2026.- Después de siete u ocho años de avance del nacionalismo de derecha, entre proclamas patrióticas, promesas de orden y cruzadas contra el comunismo, parece que en América Latina está llegando la hora de pasar la factura.
Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado. Milei, protagonista del escándalo de la criptomoneda $LIBRA, que él mismo promocionó y que después se desplomó, dejando a miles de inversionistas con pérdidas millonarias. En Colombia, Abelardo de la Espriella, cuyos enormes intereses económicos y operaciones inmobiliarias en Estados Unidos han despertado tantas interrogantes que 11 congresistas estadounidenses solicitaron investigar el origen de esos capitales.

Y ahora, en Paraguay, acaba de caer otra ficha. Y no precisamente pequeña.
Santiago Peña, otro representante de la derecha trumpista e integrante del Escudo de las Américas promovido por Trump, acaba de presentar su renuncia a la presidencia de Paraguay, arrastrado por uno de los mayores escándalos financieros y políticos de los últimos años en ese país.
Ueno Bank, una entidad con aproximadamente 2,9 millones de clientes, ha sufrido una crisis de solvencia que provocó la intervención del Banco Central. Estamos hablando de unos 850 millones de dólares de fondos públicos, incluidos aproximadamente 350 millones vinculados a la seguridad social. Ocho directivos fueron detenidos y 35 diputados impulsaron un juicio político contra el presidente, quien hasta marzo de 2025 era accionista del grupo propietario del banco.
Peña, abandonado incluso por sectores de su propio partido, ha preferido renunciar antes de enfrentarse a su posible destitución.
El libreto empieza a resultar demasiado familiar. Detrás de la retórica de la patria, la libertad y la lucha contra la corrupción, aparecen los mismos entramados entre política, grandes capitales e intereses privados.
Pero hay un aspecto mucho más dramático que el destino político de estos caudillos: la factura siempre la pagan los mismos.
Porque estos personajes no conquistan solamente el poder político. Manejan enormes intereses económicos y, cuando el sistema empieza a tambalearse, quienes poseen grandes fortunas casi siempre encuentran una salida. En cambio, quienes viven de su sueldo, de su pensión o de sus pequeños ahorros terminan frente a una ventanilla cerrada, sin poder acceder siquiera al dinero que necesitan para vivir.
Y hasta hay una nota de amarga ironía. Paraguay se había convertido en una especie de tierra prometida para muchos brasileños que pretendían escapar del supuesto comunismo de Lula. Un refugio del libre mercado, de la prosperidad y de la libertad económica. Hoy, el desastre de Ueno Bank demuestra que tampoco allí las proclamas ideológicas sirven para proteger los ahorros de la gente.
A veces, de tanto huir de un comunismo imaginario, uno termina estrellándose contra los desastres de un capitalismo muy real.
No sé cuántas fichas más tendrán que caer, pero después de la renuncia de Santiago Peña algo parece cada día más evidente: lo que durante años se presentó como un gran renacimiento nacionalista empieza a parecerse cada vez más a un frágil castillo de naipes.
Y cuando se derrumba, lamentablemente, casi nunca cae sobre quienes lo construyeron, sino sobre quienes creyeron en él.
—-
Fuente: Publicado en el muro de Facebook del autor Ezio Macchione, fotógrafo y analista político, el 5 de noviembre de 2026: https://www.facebook.com/share/p/1bfyKTx5yG/
Medio original: Servindi – Servicios de Comunicación Intercultural
Enlace oficial: Ver artículo original aquí

![Fuentes: The Conversation [Foto: Lago de Chapala, Jalisco, México. María del Refugio Barba]](https://radiovictoriagt.com/wp-content/uploads/2026/11/45-comprimido.jpg)






