
Imagen principal: el incremento de las temperaturas y la baja precipitación asociadas a El Niño ya se han reflejado en fuertes incendios en Colombia. Foto: cortesía Alcaldía de Medellín.
Los incendios forestales en Colombia, intensificados por El Niño, afectan principalmente la región Andina, pero los expertos advierten que las condiciones más críticas se esperan para finales de 2026 e inicios de 2027.
Incendios en Colombia: los impactos más críticos asociados a El Niño están por venir
Por Gonzalo Ortuño López*
- Las regiones de los Andes y Valles Interandinos se han visto afectadas por los incendios forestales intensificados por el fenómeno de El Niño.
- Aunque las autoridades han logrado controlar la mayoría de los incendios forestales, especialistas advierten que esta etapa es solo el inicio, pues advierten condiciones más adversas para el cierre de 2026 y con efectos aún más graves para inicios de 2027.
- Consultados por Mongabay Latam, los expertos explican por qué los incendios se intensifican con la llegada de El Niño y los impactos que pueden generar a largo plazo.
- Más allá del fuego, los efectos por El Niño impactarán cultivos, propiciarán condiciones para el aumento de enfermedades y pueden afectar el sistema energético de Colombia, de acuerdo con especialistas.
Mongabay Latam, 29 de setiembre, 2026.- El departamento de Tolima es una de las regiones de Colombia que lleva enfrentándose a los incendios desde hace casi 60 días. En este departamento de la zona Andina ya se reflejan algunos de los efectos asociados con El Niño, como el incremento en la temperatura promedio y la reducción de las lluvias. Sin embargo, el fuego está lejos de terminar pues se avecinan los meses más críticos de este fenómeno de gran intensidad que persistirá hasta febrero de 2027, de acuerdo con estimaciones de la Organización Meteorológica Mundial.

Hasta el 28 de septiembre, en Colombia permanecía un incendio activo y cinco más controlados, tres de ellos en Tolima, donde en los primeros días del mes sólo llovió el 23 % de lo normal, con el 85 % del departamento en déficit severo de lluvias, de acuerdo con un diagnóstico de la Gobernación.
Por ahora, la región Andina ha concentrado más del 92 % de las alertas por incendio en el país. Valle del Cauca, Tolima y Huila tienen las advertencias rojas identificadas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que en total registró alerta para 64 municipios en su último reporte.
Aunque los efectos asociados con El Niño afectan principalmente a las regiones Andina, Caribe y del Pacífico, este fenómeno será el más intenso en décadas y sus efectos se sentirán en otras regiones como la Amazonía y la Orinoquía, además de que persistirán hasta mediados de 2027.
Especialistas consultados por Mongabay Latam explican cómo la intensidad de El Niño se está reflejando en los incendios que enfrenta Colombia, cuáles pueden ser los impactos más allá del fuego y qué medidas se deben fortalecer ante este fenómeno que será de larga duración en el país.
Incendios más intensos en Colombia
El incremento de las temperaturas, junto con la baja precipitación y las actividades humanas, como la quema de pastizales para actividades agrícolas, están generando incendios cada vez mayores en la región andina, que concentra, por ahora, los puntos críticos.
El departamento de Tolima está enfrentando estos incendios con un déficit severo de lluvias, una ola de calor sostenida y la disminución del agua de ríos, de acuerdo con la gobernadora Adriana Magali Matiz, y la directora de la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), Olga Lucía Alfonso.
En 57 días, Tolima ha registrado 270 incendios forestales en 44 de los 47 municipios del departamento. Los siniestros en Ortega, Chaparral y Prado fueron los últimos activos, según autoridades locales.
Aunque existe un impacto desigual en los municipios del departamento, el territorio ya vive un aumento de 2.8 grados por encima del promedio histórico y con la disminución en 11 de 15 caudales de ríos monitoreados. Por ejemplo, el río Gualí perdió más de un tercio de su caudal (36 %) en 20 días, mientras que el sistema del río Magdalena la reducción del caudal fue de 27.2 %.
“Nuestras alertas de incendios forestales se mantienen concentradas en los departamentos de la parte central del país”, dice a Mongabay Latam la teniente coronel Carolina Rueda, subdirectora de Meteorología del Ideam, al mencionar las regiones más críticas.
Entre los sectores destaca el departamento de Boyacá que tuvo fuertes incendios en Villa de Leyva, Chíquiza y el Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, donde después de siete días y largas jornadas de trabajo se logró controlar el fuego dentro del área protegida.
Para Rueda, las autoridades y ciudadanos de estas regiones no pueden bajar la guardia, pues advierte que los incendios continuarán.
“Esperamos que con el incremento de las condiciones del fenómeno de El Niño, especialmente hacia los meses de diciembre y enero, se exacerben y empiecen a tener un mayor impacto en la generación de las condiciones propias para los incendios forestales”, explica.
El departamento de Tolima, al centro de Colombia, ha registrado 270 incendios forestales en casi todos sus municipios en los últimos dos meses. Foto: cortesía Gobernación de Tolima.
Desde Boyacá, el biólogo Felipe Rubio Torgler, quien fue director del Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, explica que el cambio de paisajes naturales en la región ha provocado mayor aridización de zonas que antes eran más resistentes al fuego y hoy son más vulnerables, como los bosques andinos.
“Uno entra al bosque y encuentra árboles que son muy sensibles a la variación de la humedad relativa y a la disponibilidad de agua en la atmósfera y el suelo. Están sufriendo un estrés hídrico que nunca habían sufrido y que yo no había visto en estos bosques en los últimos 40 años”, cuenta Rubio a Mongabay Latam.
Para Carlos Devia, profesor de la facultad de estudios ambientales y rurales de la Universidad Javeriana, los incendios forestales en esta región del país ya están reflejando una intensidad de El Niño en Colombia que va más allá del aumento de las temperaturas.
“El fenómeno de El Niño entra con toda su fuerza porque además propicia que algunas plantas emitan compuestos volátiles orgánicos y son inflamables. A esto se suman los vientos, que vienen de la mano de fenómenos que se están documentando de manera particular”, señala el especialista.
La Organización Meteorológica Mundial ha advertido que en 50 años de medición no se había hecho una movilización para prevenir los efectos por el fenómeno de El Niño, que se intensificará por el calentamiento del océano Pacífico.
La teniente coronel Rueda agrega que esta intensidad ya se ha reflejado en el incremento de las temperaturas en los últimos meses, donde el aumento promedio fue de cerca de 1.3 grados.
“Estamos teniendo reportes de descenso en los ríos principales del país, Cauca y Magdalena. Hay sectores del Caribe que ya están reportando ruptura de los récord de temperaturas históricas”, advierte Rueda, quien tiene claro que lo más complicado para Colombia será en el cierre del año. “Apenas estamos empezando el pico de lo que podría ser la mayor intensidad de este fenómeno”, agrega.
Estos meses críticos, de acuerdo con la subdirectora de Meteorología del Ideam, implicarán también incendios cada vez más intensos y de mayor dificultad para controlar debido a la pérdida de humedad del suelo y de la vegetación. “No solo los suelos van a ser cada vez más susceptibles a los incendios forestales, sino que los incendios serán cada vez más voraces y más incontenibles”, sostiene.
Expertos sostienen que se requieren mayores medidas de prevención. Foto: cortesía Gobernación de Cundinamarca.
Las regiones más vulnerables al fuego
Si bien gran parte del país está expuesta a los incendios, Rubio comenta que las regiones más vulnerables serán aquellas donde ya había señales de aridez y que ahora se agudizan con los efectos tanto de El Niño como de la crisis climática. Estos se traducen en materia vegetal seca que sirve como combustible para potenciales incendios, como los pastizales, bosques andinos e incluso los páramos.
“Hay bosques andinos colindando con zonas semiáridas o subhúmedas y húmedas, pero con esta aridización dada por El Niño y por el cambio climático se han secado aún más y están en un altísimo peligro de extinción”, alerta el biólogo, quien considera que ahora están en mayor riesgo que nunca, pese a la alta humedad que solían registrar.
“Era imposible pensar que se incendiaran hace 10 o 20 años, pero dadas las condiciones extremas de sequía y aridización, la probabilidad es alta”, agrega.
Devia agrega un factor que complica la situación en los Valles Interandinos, la ausencia de los compuestos orgánicos volátiles biogénicos (BVOCs, por sus siglas en inglés) emitidos por árboles y vegetación, que son cruciales para liberar sustancias en la atmósfera que propician las lluvias.
El profesor de la Universidad Javeriana explica que incluso puede haber formación de nubes, pero que sin estos compuestos emitidos por los árboles difícilmente habrá lluvias.
“Si no hay vegetación por diversas razones o si no están los árboles que transpiran [los compuestos] definitivamente la puesta de agua en la atmósfera por parte de la vegetación no se va a dar y los sistemas internos van a fallar. Esos BVOCs aglutinan nubes y propician la lluvia. Si no hay árboles, chao. Nos enfrentemos a un dilema tenaz”, sostiene.
Especialistas advierten que la aridez de los bosques, pastizales y páramos pueden representar una fuente de combustible para más incendios. Foto: cortesía Dirección Nacional de Bomberos Colombia.
De acuerdo con la plataforma MapBiomas Fuego, una iniciativa que a partir de imágenes satelitales revela la frecuencia y alcance del fuego en Colombia durante los últimos 26 años, se han quemado 13.9 millones de hectáreas en el país entre 2000 y 2025, una extensión que equivale a más de 314 veces el tamaño de Bogotá.
El mapeo arroja que la Orinoquía concentra el 68.7 % del área quemada en este periodo, mientras que la Amazonía tiene el 13.3 % a nivel nacional.
La iniciativa revela también que durante el primer trimestre del año se concentra la mayor superficie quemada, con un 75.8 % para casi todas las regiones del país, excepto los Valles Interandinos donde los mayores porcentajes de área quemada ocurren en la temporada actual, entre julio y septiembre, con 37.62 %.
La región andina ha concentrado los puntos más críticos de incendios y alertas en las últimas semanas. Foto: cortesía Gobernación de Cundinamarca.
Riesgos para la alimentación, la salud y los ecosistemas
Para la teniente coronel Rueda, los impactos de la intensidad de El Niño van más allá de los incendios forestales porque afectarán sectores clave del país, como la agricultura, la salud e incluso el sector energético.
“Las condiciones en las que vamos a enfrentar este fenómeno van a ser muy críticas. Van a descender las fuentes hídricas nacionales y puede haber pérdida de cultivos, vamos a tener difusión de vectores endémicos tipo zika, dengue, chikungunya y malaria por altas temperaturas. Nuestro país depende del agua y sin agua lastimosamente no hay energía”, comenta Rueda a Mongabay Latam sobre la dependencia de las hidroeléctricas en Colombia.
Incluso, señala que impactará la movilidad para quienes deben trasladarse por vías pluviales en zonas donde los ríos reducirán sus caudales. “Este escenario nuevo al cual nos estamos enfrentando nos pone a articular nuestros sistemas de vigilancia, de monitoreo, de adaptación y de resiliencia a una condición climática que cada vez va a estar mucho más cruda”, sostiene.
Especialistas sostienen que las condiciones hasta el cierre de 2026 pueden provocar incendios más fuertes e incontrolables. Foto: cortesía Alcaldía de Medellín.
Los especialistas consultados coinciden en que con áreas deforestadas los incendios también incrementarán su intensidad, por lo que llaman a implementar políticas de prevención y remediación ante los efectos del fenómeno natural.
“Lo que hay que hacer es estimular las sucesiones vegetales a través de tareas de restauración ecológica para reemplazar la vegetación que es amante del fuego y que depende del fuego para reproducirse, que es pirogénica”, comenta Rubio, quien también considera clave una mejor gestión del agua en zonas con mayor estrés hídrico y aumentar el nivel de respuesta a niveles locales ante los incendios, que todo indica aumentarán en frecuencia e intensidad.
—
* Gonzalo Ortuño López se dedica a contar historias con perspectiva ambiental y climática. Tiene experiencia en la cobertura política, de salud y derechos humanos.
Medio original: Servindi – Servicios de Comunicación Intercultural
Enlace oficial: Ver artículo original aquí








