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Con Allende, la Unidad Popular buscó avanzar hacia la justicia social respetando los marcos institucionales. El golpe promovido por la oligarquía y EE.UU. abrió en Chile un periodo de persecución, masacres y exilio.
A 53 años del golpe de Estado en Chile, analistas políticos y defensores de derechos humanos rememoraron la interrupción violenta del Gobierno de la Unidad Popular. El derrocamiento del presidente Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973, marcó el inicio de una dictadura militar que impuso el modelo neoliberal apoyado en la represión sistemática y la violación de derechos humanos.
En una entrevista, el jurista Luis Mariano Rendón señaló que el quiebre institucional abrió una etapa de persecución, masacres y exilio para miles de ciudadanos chilenos. Destacó que la figura del mandatario derrocado se convirtió en un símbolo internacional de integridad por defender las transformaciones sociales mediante vías estrictamente democráticas.

La experiencia chilena de la Unidad Popular buscó avanzar hacia la justicia social respetando los marcos institucionales y la participación del movimiento obrero.
Sin embargo, el proyecto fue desarticulado por la acción coordinada de los sectores oligárquicos locales y la injerencia política del imperialismo estadounidense, que promovió y sustentó juntas militares y Gobiernos dictatoriales en otros países de la región.
En la actualidad, analistas advierten sobre los desafíos que enfrentan los sectores populares en un contexto de desigualdad generado por las dinámicas del mercado global.
Las demandas de transformación social planteadas durante los años 70 mantienen su relevancia frente a la exclusión económica que afecta a las grandes mayorías de la población.
El jurista contrapuso el escenario político actual con Administraciones pasadas, al señalar que la llegada al poder ejecutivo del mandatario José Antonio Kast marca el control del Gobierno por parte de sectores identificados con el pinochetismo.
Kast fue defensor y vocero público de la opción que buscaba la continuidad del dictador en el plebiscito de 1988.
Frente al avance de posturas conservadoras, las organizaciones sociales ratificaron la vigencia del pensamiento de Allende para orientar la lucha por la justicia y la igualdad social.
La conmemoración reafirma el compromiso del pueblo chileno con la preservación de la memoria histórica y la defensa irrenunciable de los derechos fundamentales.
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Medio original: telesurtv.net
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